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homenajes a...

Carmen Ramirez Herencia

Mi querida Madre

ricardo (19/07/2017 10:47:28)
Estaba oscuro... Solo el rayo de la luz de tus ojos. Me enseñaste a respirar y tus entrañas acariciaban mi frágil cuerpo. Soñaba con colores y te imaginaba hermosa, fueron nueve meses en un mundo rosa. Crecí de a poco con tu calor me alimentaba con tus caricias y frases de amor. El momento llegaba iba a conocerte, estaba muy protegida con miedo de perderte... Se hizo la luz una mañana de febrero, mamá ahí estabas tú tan maravillosa y tan dulce como te había imaginado. Aprendí con el correr del tiempo y en mis andanzas peligrosas de cada uno de tus consejos valorados en cada acto de mis diecinueve años, y soñando cada vez que me encuentro lejos, con tus palabras que envuelven mis vivencias y acobardan los miedos de mi juventud.

LAS MADRES NUNCA MUEREN

ricardo (16/07/2017 18:47:03)
¡Oh, cuan lejos están aquellos días en que cantando alegre y placentera, jugando con mi negra cabellera, en tu blando regazo me dormías! ¡Con que grato embeleso recogías la balbuciente frase pasajera que, por ser de mis labios la primera con maternal orgullo repetías! Hoy, que de la vejez en el quebranto, mi barba se desata en blanco armiño, y contemplo la vida sin encanto, al recordar tu celestial cariño, de mis cansados ojos brota el llanto, porque, pensando en ti, me siento niño. Un golpe di con temblorosa mano sobre su tumba venerada y triste; y nadie respondió... Llamé en vano porque ¡la madre de mi amor no existe! Volví a llamar, y del imperio frío se alzó una voz que dijo: ¡Si existe! Las madres, nunca mueren ... Hijo mío desde la tumba te vigilo triste... ¡Las madres, nunca mueren! Si dejan la envoltura terrenal, suben a Dios, en espiral de nubes... ¡ La madre, es inmortal!

Madre en la lejanía

ricardo (15/07/2017 23:11:55)
LAS MADRES NUNCA MUEREN ¡Oh, cuan lejos están aquellos días en que cantando alegre y placentera, jugando con mi negra cabellera, en tu blando regazo me dormías! ¡Con que grato embeleso recogías la balbuciente frase pasajera que, por ser de mis labios la primera con maternal orgullo repetías! Hoy, que de la vejez en el quebranto, mi barba se desata en blanco armiño, y contemplo la vida sin encanto, al recordar tu celestial cariño, de mis cansados ojos brota el llanto, porque, pensando en ti, me siento niño. Un golpe di con temblorosa mano sobre su tumba venerada y triste; y nadie respondió... Llamé en vano porque ¡la madre de mi amor no existe

Recordatorio

ricardo (13/07/2017 09:40:17)
Madre en este día te recuerdo mucho y te echo de menos. Estoy seguro que estas descansando en un lugar lejano, tranquilo y distante y desde allí puedes verme a mí y a los míos. Estoy seguro que desde allí aun rezas por nuestra felicidad, como lo hacías cuando estabas aquí a nuestro lado Gracias Madre por todo lo que hiciste por nosotros, te quiero y te guardo en mi memoria para siempre.

Acuérdate Madre

ricardo (07/07/2017 10:50:23)
Para ti mi madre querida que hoy descansas en paz, luego de tantos años de sufrimientos y sinsabores por mi causa, llegue mi más sentido homenaje. Cada día rezo al cielo para que Dios te tenga a su lado y desde allí puedas ver cuánto te admiro, te quiero, te agradezco y te recuerdo por lo que fuiste para mí. Para ti mi Madre querida que ahora solo eres polvo y tierra llegue esta bella flor, símbolo de mi amor eterno por ti.

Madre

ricardo (06/07/2017 14:23:56)
A mi madre Oh sol de mi niñez, madre querida, que te ocultas en nubes de pesares, los ecos de mi alma entristecida lleve hacia ti la brisa de los mares. No muevo el arpa a melodioso canto por seguir el fantasma de la gloria, cada son es la gota de este llanto que consagro a tu plácida memoria. Si lleno de pesar mi triste pecho su llanto no vertiera en este día, a mis penas el alma cauce estrecho en mares de dolor se anegaría. Si yo culpable fui o si he sembrado de crímenes la tierra que me abriga, o al cielo en su justicia he provocado ¿por qué, oh madre, por qué cruel te castiga? ¿Por qué sumida en la doliente ausencia te erige sus cadalsos el dolor? Tu delito fue darme la existencia, ¡fue tu delito tu materno amor! ¿Quién de ti me apartará, madre mía? ¿Quién ha turbado tu feliz anhelo? el que trueca en desorden la armonía, y la paz ahuyentó del triste suelo. El oro, sí, fue el oro mercenario que abrojos presta al cabezal del hombre, el oro a la ventura necesario hasta de aquel que aborreció su nombre. Lo buscaré, sí, madre, y la ventura a vivir con nosotros volverá, su tiránica ley, de la natura los vínculos de amor no romperá. En arras pues de bienhechores tratos van con destino, madre, a tu sustento, de mi primer afán los dones gratos, son muestras de esperanza y de contento. Que no la vanidad ni las grandezas, ni codicias injustas, criminales, me impulsan a soñar con las riquezas, mis fines son, lo juro, celestiales. La paz del corazón, el goce santo de la familia en el honrado gremio, el bien no individual, son el encanto que busca el corazón cual grato premio. ¡Ah! ¡Si cual ave que llevó ligera a sus hijos las presas inocentes, en alas de mi amor volar pudiera o darte mis abrazos elocuentes! Tú me diste tu sangre en alimento en la risueña edad de mi lactancia, hoy mi sudor, mi ser, todo mi aliento los cuidados te pagan de la infancia. Y aún yacen en mi pecho enrojecidas por fuego de virtud, las bendiciones que me diste al partir, no desoídas se pierdan tus maternas oraciones. Bendigo, sí, a mi vez, bendigo el oro que así se presta a generoso empleo, lo bendigo también si enjuga el lloro o redimiendo al infeliz lo veo. Mas, oh madre, ¿qué alcanzo con que vivas si los aromas de tu amor no alcanzo? ¿qué te importan los dones que recibas si en pos de tus caricias no me lanzo? Adiós, oh madre, pues, ruégale al cielo que luzca siempre su genial bonanza y nunca el triste y nebuloso velo nos encubra ¡ay! ¡El sol de la esperanza!

La más Bella Poesía a mi Madre

ricardo (04/07/2017 10:22:53)
A mi madre Oh sol de mi niñez, madre querida, que te ocultas en nubes de pesares, los ecos de mi alma entristecida lleve hacia ti la brisa de los mares. No muevo el arpa a melodioso canto por seguir el fantasma de la gloria, cada son es la gota de este llanto que consagro a tu plácida memoria. Si lleno de pesar mi triste pecho su llanto no vertiera en este día, a mis penas el alma cauce estrecho en mares de dolor se anegaría. Si yo culpable fui o si he sembrado de crímenes la tierra que me abriga, o al cielo en su justicia he provocado ¿por qué, oh madre, por qué cruel te castiga? ¿Por qué sumida en la doliente ausencia te erige sus cadalsos el dolor? Tu delito fue darme la existencia, ¡fue tu delito tu materno amor! ¿Quién de ti me apartará, madre mía? ¿Quién ha turbado tu feliz anhelo? el que trueca en desorden la armonía, y la paz ahuyentó del triste suelo. El oro, sí, fue el oro mercenario que abrojos presta al cabezal del hombre, el oro a la ventura necesario hasta de aquel que aborreció su nombre. Lo buscaré, sí, madre, y la ventura a vivir con nosotros volverá, su tiránica ley, de la natura los vínculos de amor no romperá. En arras pues de bienhechores tratos van con destino, madre, a tu sustento, de mi primer afán los dones gratos, son muestras de esperanza y de contento. Que no la vanidad ni las grandezas, ni codicias injustas, criminales, me impulsan a soñar con las riquezas, mis fines son, lo juro, celestiales. La paz del corazón, el goce santo de la familia en el honrado gremio, el bien no individual, son el encanto que busca el corazón cual grato premio. ¡Ah! ¡Si cual ave que llevó ligera a sus hijos las presas inocentes, en alas de mi amor volar pudiera o darte mis abrazos elocuentes! Tú me diste tu sangre en alimento en la risueña edad de mi lactancia, hoy mi sudor, mi ser, todo mi aliento los cuidados te pagan de la infancia. Y aún yacen en mi pecho enrojecidas por fuego de virtud, las bendiciones que me diste al partir, no desoídas se pierdan tus maternas oraciones. Bendigo, sí, a mi vez, bendigo el oro que así se presta a generoso empleo, lo bendigo también si enjuga el lloro o redimiendo al infeliz lo veo. Mas, oh madre, ¿qué alcanzo con que vivas si los aromas de tu amor no alcanzo? ¿qué te importan los dones que recibas si en pos de tus caricias no me lanzo? Adiós, oh madre, pues, ruégale al cielo que luzca siempre su genial bonanza y nunca el triste y nebuloso velo nos encubra ¡ay! ¡El sol de la esperanza!

Rogar

ricardo (30/06/2017 11:11:49)
Madre en este día te recuerdo mucho y te echo de menos. Estoy seguro que estas descansando en un lugar lejano, tranquilo y distante y desde allí puedes verme a mí y a los míos. Estoy seguro que desde allí aun rezas por nuestra felicidad, como lo hacías cuando estabas aquí a nuestro lado Gracias Madre por todo lo que hiciste por nosotros, te quiero y te guardo en mi memoria para siempre

Madre

ricardo (29/06/2017 10:33:11)
Madre en este día te recuerdo mucho y te echo de menos. Estoy seguro que estas descansando en un lugar lejano, tranquilo y distante y desde allí puedes verme a mí y a los míos. Estoy seguro que desde allí aun rezas por nuestra felicidad, como lo hacías cuando estabas aquí a nuestro lado Gracias Madre por todo lo que hiciste por nosotros, te quiero y te guardo en mi memoria para siempre.

Madre

ricardo (28/06/2017 10:19:01)
Madre, sé que en el cielo estas bien, que ya no sufres, pero aquí me haces mucha falta. Gracias por todo y descansa en paz que aquí se te recuerda mucho.
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